lunes, 2 de abril de 2012

Seri es el nombre de una etnia que vive en el estado mexicano de Sonora. La palabra que designa a este pueblo es de origen desconocido, pero sus miembros se denominan a sí mismos comcaac [koŋˈkɑːk]; singular: cmiique [ˈkw̃ĩːkːɛ]). La mayoría de los miembros del grupo son hablantes fluidos de la lengua seri, cmiique iitom. Su territorio tradicional incluye las islas Tiburón y San Esteban.

TERRITORIO SERI:
El territorio de los seris, en el estado de Sonora, comprende un área aproximada de 211.000 ha MSNM, y está integrado por una parte continental y por la isla Tiburón, que se encuentra en el Golfo de California, frente a la costa central del estado.
Los seris habitan principalmente en las poblaciones de El Desemboque (Haxöl Iihom, N 29° 30' 13", W 112° 23' 43"), municipio de Pitiquito, y Punta Chueca (Socaaix, N 29° 0' 54", W 112° 9' 42"), municipio de Hermosillo, en la costa de Sonora. Siguiendo los ciclos de pesca, la localización de algunos individuos o familiar puede variar, en los campos pesqueros distribuidos a lo largo de 100 km de litoral.

LENGUA:
La lengua de los comcaac, cmiique iitom, es una lengua aislada, dado que no se ha mostrado con evidencia suficiente su relación genética a ninguna otra lengua.[4] Actualmente la mayoría de la población es bilingüe a cierto nivel.

VIVIENDA:
En los poblados, las casas son mayoritariamente de bloques de hormigón y techo de hormigón o amianto, aunque es posible todavía encontrar algunas viviendas de lámina de cartón. Por lo general constan de cocina, comedor, baño y uno o dos dormitorios. Este tipo de vivienda fue promovido y apoyado por el gobierno federal y estatal entre 1974 y 1984

ARTESANÍAS:
El trabajo artesanal consiste actualmente en el tallado en madera de palo fierro (Olneya tesota), el tejido de canastas de la planta haat (torote o sangrengrado, Jatropha cuneata) y la elaboración de collares (principalmente de huesos y conchas). El tallado de palo fierro fue iniciado por José Astorga y empezó a evolucionar gracias las sugerencias de varios norteamericanos a quienes conocía.[5] En las últimas décadas los ingresos del trabajo con el palo fierro son cada vez menores por la competencia que hay de artistas no indígenas.[